Orquidea Blanca

en busca de lo bello, simple y práctico

Cómo empezar a salir de deudas: CONTENTAMIENTO – parte 1

Para empezar a salir de deuda nos tenemos que contestar con mucha honestidad, ¿cómo llegue a endeudarme tanto? Las repuestas pueden variar. Puede ser por una emergencia médica y de salud. Puede ser porque te robaron algo que era necesario remplazar de inmediato. O puede ser por un manejo de dinero bien pobre. Pero la mayoría de las personas están en deudas porque viven más allá de lo que sus ingresos le permiten. Al perecer, se encuentran en una situacion de descontentamiento. Probablemente han caido en el engaño de “quiero más,” cuando lo que tienen es suficiente.

Antes de armar un plan estratégico para vencer y eliminar las deudas, hay que definir, entender y anhelar uno de los secretos más sagrados del cristianismo:

CONTENTAMIENTO.

El diccionario español da una definición bien simple pero directa: Alegre, satisfecho. El léxico griego lo define como ‘suficiencia’.

En su libro, The Rare Jewel of Contentment (La Joya Preciosa del Contentamiento) Jeremiaha Burroghs escribe sobre el contentamiento:

1. El contentamiento nace en mi interior. Es un estado de ser que no es afectado por circunstancias externas.

2. El contentamiento produce una vida de quietud del corazón. Pero, ¿qué significa vivir en quietud de corazón?
Estar contento y quieto de espíritu:

  • Reconoce un sentido real de aflicción. En otras palabras, no quiere decir que estar contento es ignorar el dolor o sufrimiento que a veces llega a mi vida. El verdadero contentamiento se demuestra cuando reconozco mi aflicción como algo real y la traigo a los pies de Dios.
  • Es poder compartir, decentemente y en orden, mi llanto y sufrimiento con Dios y seres queridos. Estar contento no quiero decir que dejo de expresarle a Dios y a otros como realmente me siento. Demostrado por el Salmista, a Dios le agrada escuchar mi clamor de dolor. Porque es ahí, donde muchas veces El me responde. También puedo dar a conocer mi dolor hacia mis amistades, compartiendo como Dios está lidiando con mi vida, y así poder obtener palabras de sabiduría y ánimo de parte de ellos.
  • Me permite buscar, con todas las formas legítimas, la salida del problema. Estar contento no significa que me voy a quedar sentada en medio de la aflicción sin hacer todo lo que pueda para salir del problema. Es en la búsqueda de querer librarme de la aflicción donde descubro y encuentro la voluntad de Dios.

Estar contento y quieto de espíritu:

  • Es contrario a la murmura y queja. Si no le soportamos esto ni a nuestros hijos, compañeros de trabajo o empleados, mucho menos voy a obtener el favor de Dios así.
  • Es contrario al enojo y a la mala actitud. Como dicen, “un hombre sabio puede estar triste por sus aflicciones, pero no enfadarse con ellas”.
  • Es contrario a un espíritu alborotador o revoltoso, causando desorden y confusión de pensamientos.
  • Es contrario a un estado de inestabilidad, abandonando las responsabilidades y compromisos que Dios me ha dado para con El y los demás.
  • Es contrario a la distracción de lo trivial y secular. Mientras Dios está lidiando conmigo, debo permitir que su Palabra penetre hasta lo más profundo y rechazar cualquier distracción o lucha que el enemigo quiera crear.
  • Es contrario a un desanimo continuo. Entre más fuerte sea la tentación de desanimarme, mas debo buscar aprender a ser contenta.
  • Es contrario a buscar llenar mis apetitos de la carne o indagar en cualquier pecado para buscar la solución rápida o salida fácil. Muchas veces, la corrupción de nuestro corazón y debilidad de nuestra fe nos impide confiar plenamente en Dios.
  • Es contrario a una desesperación de corazón que se convierte en rebeldía. Si una prueba ha durado mucho tiempo, debo de cuidar de que mi corazon no se vuelva en contra de Dios.

 

3. El contentamiento es lo que define y enmarca mi carácter. Algo que contamina el resto de mi ser. No es algo que produce mi ser, sino una disposición de mi alma.

4. El contentamiento es un estado del corazón, lleno de la gracia de Dios. No tiene que ver con el tipo de temperamento que tenga, o si tengo la personalidad para lidiar con los problemas con calma, o si algún problema mes molesta más que otro, o si tengo la habilidad de enfrentar un problema mis propias fuerzas. Todas estas cosas no definen un corazón contento. El corazón contento, lleno de la gracia de Dios se distingue por una pronta respuesta al llamado de Dios a servir, aun en medio de una prueba.

5. El contentamiento me permite fácilmente someterme a cualquier disposición de Dios. Esto quiere decir que no me debe costar mucho encontrar contentamiento cuando enfrento una prueba. Tampoco debo resistir o tomar la aflicción o prueba a la ligera.

6. El contentamiento me permite someterme a la disposición de Dios, y tomar placer en esa disposición. El someterse requiere ‘ponerse bajo’. Si mi actitud es altiva, o si me pongo ‘sobre’ la voluntad de Dios, entonces no me estoy sometiendo a su disposición.

7. El contentamiento toma placer en la disposición de Dios. No solo debo de aprender a estar contenta en la aflicción, sino que debo también ver lo bueno en ella.

8. El contentamiento viene de la disposición de Dios cuando me sujeto y tomo placer en ella. La persona que ha aprendido esta lección, ve a Dios en todo, y resiste buscar los origines o causas del problema. El contentamiento nos ayuda a descansar en la sabiduría y control soberano de Dios.

9. Finalmente, el verdadero contentamiento se demuestra en todas y cada una de las pruebas. Tenemos que estar contentos en cualquier tipo de aflicción o problema; a pesar de a lo que sucede y sin importar el tiempo o duración del problema.

Es imposible salir y vivir libre de deudas sin hacer el contentamiento y agradecimiento una parte integral de nuestra vida. Una vez que definimos la vida, lejos de lo material – de lo que tenemos o no tenemos, las decisiones para invertir o gastar dinero se nos hacen más fáciles y prácticas.

 

Foto por carlosm76

June 17, 2009 - Posted by | ¡Un poco de todo!, Cáracter, Finanzas | , , ,

1 Comment »

  1. […] sobre dinero, aquí, aquí, y […]

    Pingback by Hijos exitosos: Lecciones NECESARIAS – Parte 4 « Orquidea Blanca | November 6, 2009 | Reply


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